La obra explora las intrincadas dinámicas personales y creativas del surrealismo, analizando la relación entre Dalí, Federico García Lorca, Gala y Paul Èluard, así como el vínculo entre Breton y Nadja. Estos lazos son desentrañados como ejemplos paradigmáticos de cómo las relaciones humanas se transformaron en símbolos y fetiches cargados de significado estético y psicológico, extendiendo el análisis a otras figuras influyentes como Soupault, Artaud y los precursores como Lautréamont. A través de un recorrido por obras dalinianas seminales como El enigma sin fin y El Ángelus de Millet, se examina la recurrente temática del sueño, explorando su tratamiento por filósofos y psicoanalistas desde Diderot hasta Freud y Jung