"Madrid, agosto de 1635. En la estrecha calle que conduce al convento de las Trinitarias, la multitud espera el paso de un cortejo fúnebre. Se ha modificado el recorrido para que una monja de clausura pueda salir al pórtico para despedirse. El difunto no es otro que Lope de Vega Carpio, el Fénix de los Ingenios. La mujer que asoma tras las rejas del convento, sor Marcela de san Félix, su hija.