Kenji Mizoguchi es uno de los gigantes absolutos del cine; incluso, para Jean Douchet, Mizoguchi "es al cine lo que Bach a la música, Cervantes a la literatura y Tiziano a la pintura: el más grande". y no hay duda de que el maestro nipón fue uno de los más formidables artífices del que es, en palabras de King Vidor, el medio de espresión más fabuloso que jamás haya existido. En este monografía en dos tomos que conmemora el centenario de la primera película conservada del maestro, Furusato no uta, por primera vez se analizan todas sus películas supervivientes. Este estudio pone en continuo contacto a Mizoguchi con su entorno cinematográfico, llamando la atención sobre tantos cineastas japoneses tan mal conocidos en Occidente.