Criada en Marrakech por una madre francesa y un padre inglés, Marguerite ha aprendido a no incurrir en la menor falta de gusto. No hay que hacer trabajar a los sirvientes durante el Ramadán y, mientras ellos gozan de un permiso remunerado, hay que hospedarse en el Claridges e instalar un piano en la suite. El tweed debe venir de las Hébridas y el mejor lino de Irlanda, pero las prendas las deben confeccionar los sastres de Londres. Esas, y muchas otras, son las lecciones que Marguerite ha recibido de sus padres. Pero a los diecisiete años descubre que ha sido víctima de un gran engaño y tiene que guiarse por los dictados del buen gusto para defenderse sola entre los tiburones de la industria editorial. A esta primera nouvelle le sigue una serie de relatos por los que desfilan escritores, artistas, músicos, editores, agentes y hombres de negocios disfrazados de promotores culturales. El genio creativo y el deseo de llevarlo a término chocan con las exigencias del mercado, la precariedad y la necesidad de ganarse la vida. Con su ironía inconfundible y su inteligencia